Es bien conocido que para vender un producto o servicio es necesaria una buena estrategia de marketing. La competencia existente en todos los rubros obligan los vendedores a agudizar el ingenio, realizar alianzas y planificar todo tipo de estrategias a los efectos de tratar de captar la mayor cantidad de clientes posibles.
La tarjeta de crédito no escapa al marketing, en realidad nada escapa al marketing, todo se puede vender utilizando esta herramienta.
El marketing en este aspecto tiene un amplio margen de acción, ya que no es necesario el uso exclusivo de una tarjeta de crédito, una persona puede tener varias, de distinta “marcas” y distintos bancos, lo único que hay que tener es un aporte económico mensual que lo respalde.
Para intentar “vender” una tarjeta de crédito se deben tener en cuenta dos cosas:
Por un lado el primer objetivo es lograr que el cliente solicite la tarjeta de crédito, y en segundo lugar que el cliente la utilice. Si queremos que nuestra campaña sea efectiva, debemos ponernos por rato del otro lado, pasar de ser vendedores de tarjetas a consumidores. En que circunstancias utilizaríamos una tarjeta de crédito, con que la queremos relacionar, que beneficios nos gustaría tener. Si logramos responder estas cuestiones, tendremos resuelto gran aporte de la campaña publicitaria.
Primero, es importante destacar las características de la entidad emisora. Si la misma es una entidad que cuenta con una reputación firme en el mercado económico del país este será un punto fuerte a explotar. Ahora bien si la entidad no es tan conocida este detalle pasará a segundo plano.
Segundo, es importante marcar los nuevos beneficios que la tarjeta crédito traerá aparejados y si es posible de forma casi imperceptible comprarla con sus competidoras.
Tercero, brindar al cliente toda la información necesaria sobre el nuevo producto. Call centers, un buen sitio Web son casi indispensables a la hora de promocionar el producto.
Otro punto muy utilizado y efectivo es asociar la tarjeta de crédito a un deportista o aun personaje influyente, peor popular del país. Sobre todo si este personaje ha obtenido grandes logros.
Lo último que hay que considerar es la forma que la tarjeta le llega al cliente, en muchas ocasiones el cliente recibe la tarjeta, sin haberla pedido, lo cual en muchos casos molesta. Esto debe ser tenido en cuenta, no sea el caso que encontremos el resultado inverso al que buscamos. Si el cliente nos considera pesados, y prepotentes, seguro no solo no utilizará la tarjeta, sino que no querrá saber nada con esta entidad financiera, para ningún otro servicio, por ello es necesario evaluarlo detenidamente.
Una vez que se consigue que el cliente saque su tarjeta de crédito, hay que tratar de que la utilice, para ello es necesario brindarle una serie de beneficios que estimulen y motiven a su uso. Por ejemplo acumulación de millas, bonificación de puntos, etc.
Si logramos este último punto, habremos cerrado el círculo, y nuestro trabajo habrá sido exitoso.