Desde 2005 a hoy, en Argentina se han triplicado los valores de las cuotas del crédito destinado a la financiación de viviendas. Lógicamente, esto preocupa en gran manera a los titulares de hipotecas, que observan como su capacidad de ahorro va disminuyendo, en el marco de un escenario de crisis económica mundial.
Las razones de este importante incremento en los valores del crédito se relacionan fuertemente con tres cuestiones: el carácter imprevisible del mercado en la actualidad, la falta de decisiones políticas de peso sobre el particular y la ausencia de legislaciones concretas.
Si a esto le sumamos el freno que se observa en la aceleración económica del país que se registró entre 2003 y 2007, el escenario para los titulares de crédito es a todas luces poco optimista. A su vez, pocos especialistas se arriesgan a indicar cómo y cuándo terminarán los efectos negativos más profundos de la crisis internacional.
Los números son muy claros: mientras sobre comienzos del 2005 los tipos de interés aplicados a las hipotecas variables se ubicaban en el 8,5%, durante 2007 llegaron al 11,97% y actualmente se encuentran en índices cercanos al 22%. Otro tanto sucede con respecto al costo financiero total del crédito, que ha superado el 30%.
Según los directivos de Asuserfi (Asociación de Usuarios de Servicios Financieros), los bancos emplean de forma leonina las hipotecas a interés variable, provocando grandes variaciones en las cuotas del crédito, que llevan posteriormente a la pérdida de viviendas. Este fenómeno se observó particularmente en 2002 y 2003.