Diferentes metas, diferentes tipos de cuentas corrientes
Si de depósitos bancarios se trata, debemos ocuparnos extensivamente de los tipos de cuentas corrientes disponibles en el mercado. En gran medida las cuentas corrientes son las cuentas más utilizadas dentro de las transacciones comerciales y bancarias, por lo que lo recomendable es conocer las diferentes alternativas y los tipos de cuentas corrientes disponibles. Las cuentas corrientes se utilizan con diferentes propósitos: sirven para domiciliar la nómina, para guardar dinero, para utilizar una tarjeta de crédito o débito, para efectuar transacciones financieras y demás. La clave está en conocer los tipos de cuentas corrientes disponibles, para poder utilizar el mejor producto.
Un aspecto fundamental de este tema es el determinar para qué vamos a utilizar el dinero que sea guardado en una cuenta corriente. Para esto debemos tener objetivos claros: no es lo mismo tener dinero en la cuenta para pagar servicios, o para utilizar una tarjeta para el consumo diario, que para ahorrar dinero para comprar algo en un futuro -lejano o cercano. Los tipos de cuentas corrientes disponibles nos permiten tener una cuenta para cada circunstancia específica. Por esto, lo fundamental es saber qué uso le daremos. Para esto una tarea esencial es la estipulación de diferentes objetivos: ciertas metas que queramos alcanzar, como por ejemplo la compra de un artículo determinado, y considerar la urgencia de hacer tal cosa. Por ejemplo, si lo que queremos es comprar un coche y vamos a priorizar eso antes que un viaje, podemos ahorrar para las dos cosas, pero dándole prioridad al automóvil, por tanto separando las cuentas, teniendo dos distintas para cada objetivo. Esto ayuda a disponer metas claras, para las cuales destinar una cierta cantidad de dinero, que conocemos de antemano, y para encontrar la mejor forma de poner a resguardo el mismo.
Para poder separar los tipos de cuentas corrientes, tengamos en cuenta algunas de las alternativas de las que podemos disponer. En general, para los gastos de tipo diario, podemos recurrir a una cuenta corriente común, del tipo de las cuentas nómina, por ejemplo. Por otro lado, una cuenta con alta remuneración nos puede servir para aquellos objetivos que tengamos a corto plazo, como unas pequeñas vacaciones de fin de semana o algún gasto extraordinario que surja. Una buena cuenta remunerada ofrece intereses cercanos al 5 % TAE, pero en general tienen limitaciones, por lo que hay que buscar una que no las tenga. También nos servirá una cuenta remunerada para aquellos objetivos a medio y largo plazo, como vacaciones más largas, un coche o un ordenador.
En continuidad con los tipos de cuentas corrientes que podemos tener, para las metas a más largo plazo, la opción puede ser una cuenta que presente tal vez un mayor riesgo, pero que nos represente un buen incremento de nuestros ahorros en el largo plazo. Se puede recurrir desde los fondos garantizados, los depósitos en largo plazo y hasta la bolsa, que es la opción de mayor riesgo. En este punto, lo que se busca es obtener una buena rentabilidad del dinero, que funcionará en la base de una inversión.
Cuentas Bancarias - Clases
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